Enseñar a ahorrar desde niños

El ahorro, ese deseo que está en la mente de todos, pero que es tan difícil de llevar a cabo. Con los tiempos que corren, de dificultad económica y crisis, el hecho de poder guardar un poco de dinero a final de mes se puede convertir en una misión casi imposible. Pero ¿te has parado a pensar por qué nos resulta tan complicado? La educación financiera que hemos recibido suele ser bastante escasa, y solo si hemos estudiado economía o hemos leído por nuestra cuenta, llegamos a tener conocimientos relativamente avanzados. Pero en economía, como en la mayoría de los aspectos, es muy interesante comenzar a familiarizarse con ellos desde la infancia. Por eso, vamos a comentar una serie de consejos y razones por las que debemos enseñar a ahorrar desde niños.

Consejos para ahorrar con una educación financiera desde niños.

Puede sonar complejo, e incluso raro, juntar a niños y economía, pero con pequeñas acciones cotidianas, podemos conseguir que nuestros hijos lleguen a ser unos buenos ahorradores en sus vidas, y tengan pleno control de sus finanzas en el futuro. Aquí te explicamos una fórmula que seguro te ayuda a mantener un nivel de gastos acorde a tus posibilidades.

1. Hacer ver el significado real del dinero y su procedencia.

Porque nosotros sabemos que el dinero no cae del cielo, pero los niños no van a ser conscientes de ello si no se lo enseñamos. Ellos simplemente ven cómo lo sacamos de la cartera, o cómo utilizamos la tarjeta de crédito para pagar las cosas, sin plantearse de dónde viene.

  • Mostrar cómo se obtiene el dinero. Es muy conveniente que los niños sepan que el dinero es la compensación por realizar un trabajo, en ocasiones duro y prolongado, y que no proviene de la nada. Un ejercicio interesante, podría ser pedir a los niños pequeños “trabajos” de ayuda en el hogar, a cambio de una pequeña paga. Así se les enseña a ser responsables y a relacionar el dinero como consecuencia de un esfuerzo, aspecto fundamental para no derrocharlo, porque se sabe cuánto cuesta obtenerlo.
  • Enseñar por qué se debe ahorrar. Mostrar que el dinero es limitado y que proviene de un esfuerzo, demostrar que lo habitual es que las cantidades ingresadas cada mes sean similares, y por eso, si no se planifican bien las cosas y se utiliza la totalidad de los ingresos como costumbre, cualquier gasto inesperado puede ser muy difícil de contrarrestar.
  • Mostrar opciones de ahorro. Porque no es suficiente con decir que hay que ahorrar porque es bueno. Hay que mostrarlo con pequeños hechos y guiarlos para conseguirlo. Por ejemplo, cuando desean una tablet, que cuesta 100€, se puede dibujar en papel una especie de tablero representando el objetivo final, y una serie de pasos intermedios que serían los ahorros que se van obteniendo. De este modo es fácil observar la cantidad que tenemos ahorrada semanalmente, y cuánto nos faltaría para llegar al paso final, que son los 100€ y la consecución del objetivo. También se puede hacer al principio con cosas más baratas para conseguirlas antes, e incrementar la motivación e ir reforzando los conocimientos y la planificación.

2. Interactuar para comprender mejor la necesidad del ahorro.

Como norma habitual, la mejor forma de que los niños aprendan las cosas es dándose cuenta por ellos mismos de las consecuencias que tienen sus acciones. Es por ello por lo que debemos integrarlos poco a poco en la economía y sus conceptos. A continuación, comentamos algunas de las formas más sencillas de cómo hacerlo.

  • Enseñar mediante juegos: En la infancia, se pasa la mayor parte del tiempo jugando. Y es muy sabio invertir ese tiempo educando a la vez que se juega. Porque es más eficiente, y porque además se disfruta aprendiendo. Por eso ciertos juegos (Monopoly, Trivial, etc.) van a contribuir en esa formación. En el caso del primero, verán como la cantidad de dinero que tienen es limitada y tienen que decidir qué compran en función de los beneficios que obtendrán. Además, saben que tendrán que esperar a fin de vuelta (similitud con el fin de mes) para obtener el dinero, al igual que con los salarios, y que puede haber adversidades que te hagan perderlo.
  • Hucha del cerdito: Es una forma gráfica de ver lo que están haciendo, de ver cómo poco a poco se consiguen objetivos y los ahorros crecen. Implica rutina, disciplina y al final una recompensa. Incluso hacer un ritual en el momento de abrir la hucha puede servir para reforzar un trabajo bien hecho. El ahorro provendría de el dinero que pudieran obtener mediante propinas, regalos, etc.
  • Administrar una paga semanal /mensual: Para ello, conviene otorgar una propina, con una cantidad fija, y analizar juntos qué se puede hacer con ella y ver cuanto rinde. Es importante que los niños aprendan a adaptarse a cierta cantidad, y tener que planificarse en función a ella. Este será un buen entrenamiento, que se asimila a una situación real como la administración mensual de un sueldo por un trabajo.

3. Crear hábitos razonables como rutinas de ahorro

La mejor forma de crear comportamientos razonables, correctos y a largo plazo es mediante buenos hábitos. Esto ocurre en muchos ámbitos de la vida como pueden ser el deporte, la alimentación y por supuesto en el económico, por eso vamos a introducir unos conceptos básicos que pueden ayudar a introducir el hábito del ahorro en niños.

  • Hacerlo parte de los planes de ahorro. Es conveniente que se hable de gastos y actividades juntos. Plantear una serie de ideas y actividades para elegir, fomenta la capacidad para establecer prioridades, así como ayuda a crear el hábito de un consumo razonable, el cual es fundamental para poder ahorrar.
  • Mostrar diferencia entre gastos necesarios y superfluos. Porque cuando son niños, quieren una cosa, y la quieren como sea. Aún no tienen interiorizadas las prioridades, y realmente tienen que entender lo que es una necesidad y lo que no lo es. Utilizar ejemplos como las zapatillas o zapatos para ir a la escuela, son un gasto necesario, pero las botas de la marca que usa su jugador favorito, sería algo superfluo, son formas de comenzar a familiarizarse con el tema.
  • Darles buen ejemplo: los padres, por proximidad y por afecto, son un referente para los niños. Es por ello por lo que en temas de dinero también van a observar el comportamiento de los progenitores, y, a buen seguro, los hijos harán lo que ven hacer en casa. Así que debemos intentar que este ejemplo sea siempre positivo.